Al fin y al cabo
alguna vez creímos ser hermosos
eternos
imagen y semejanza de la utopía
que amábamos
y nos amaba.
Después el después,
esa palabra hija del tiempo y los espejos
el vacío de las manos húmedas
cuando el agüita se marchó
felicidad y tragedia
pesadas medidas contadas,
pensaba yo
mientras iba el viejo con un bastón
y saludó con su sombrero en alto
la última vez que lo vi.
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